Bist du bei mir … una preferida de las bodas

Durante mucho tiempo esta composición fue atribuida a Bach ya que fue encontrada en el segundo libro de canciones para su segunda esposa, Anna Magdalena en 1725.  Versión conocida como BWV 508.

Finalmente sabemos que fue compuesta por  Gottfried Heinrich Stölzel  en el período entre 1717–18 durante su estadía en el Kapellmeister en Bayreuth.  Allí se estrenó su ópera  Diomedes, a.k.a. La inocencia triunfal el  16 de noviembre de  1718.  Salvo algunas arias, la mayor parte de esta música se perdió.  Se encontró una versión para soprano, cuerdas y continuo de este aria en un manuscrito del siglo XVIII perteneciente a la Academia de Canto de Berlín.

Por qué incluir música en vivo en una boda?

A pesar de que a veces es muy tentador, por la practicidad y el precio, contratar una musicalización digital para un evento como una boda, el efecto de la música en vivo tocada por músicos o cantada por cantantes buenos es claramente superior y mucho más impactante.

El efecto emotivo y profundo que puede tener la música en vivo en la ceremonia religiosa de un casamiento puede hacer que ese día sea inolvidable tanto para los protagonistas como para los invitados,  En general la acústica de los templos religiosos beneficia mucho este tipo de performance y es muy recomendable.  Eso sí, siempre hay que escuchar el material del músico con suficiente tiempo y tener una reunión con él/ella para aclarar temas técnicos o de repertorio.  En general los músicos pueden preparar obras a pedido pero hay que tener en cuenta que siempre sonará mejor, más rotundamente la obra que esté dentro del repertorio del músico.  A veces la gente hace pedidos desde otros estilos, del pop o del rock, y ese trabajo de re-adaptar las canciones, puede sonar menos madurado.

También se puede musicalizar con grupos en vivo o cantantes la ceremonia civil.  Es posible, en ciertos momentos, concertados con el juez de paz, o bien al principio o al final.

Otro momento muy ameno para musicalizar es el cóctel.  Este momento que suele durar de 1 h a 1.30h precede al banquete, y en él los invitados disfrutan de un trago ligero y algo para abrir el apetito.  El jazz “easy-listening” suele quedar muy bien, o estilos que no tengan ritmos muy marcados, sino sinuosos como la bossa nova.  La música clásica también está muy bien para estos momentos.

Finalmente viene la comida o la cena, y en algunas ocasiones, según el formato del espacio, el número de comensales, etc se puede o no incluir una amenización de música en directo.  Después en la última parte de la noche, cuando todo se transforma en pista de baile, el rey es el DJ y es cuando sí o sí se debe contar con la bandeja pasadiscos…