Haciendo música en familia

Por qué pienso que es tan importante el factor familiar en el contexto cuando los niños estudian música?
Pues hay familias que desean que sus hijos tengan una formación musical basados en la estimulación que esta actividad produce en el niño o niña. Sin dudas tienen razón, y son muchos los beneficios que obtiene el pequeñ@ estudiante de música, cuando éste se ejercita descifrando partituras, leyendo, trabajando la concentración, la melodía, el ritmo. “La escucha” requiere un esfuerzo cerebral muy importante, favoreciendo al pensamiento abstracto.
Ahora bien, nos encontramos con algunas dificultades a pesar de la buena voluntad de las familias… y principalmente la ausencia de escucha o práctica musical en la familia misma. Cómo podemos crear el hábito del estudio diario (aunque puede ser muy corto, de apenas 5′), cuando como familiares no tocamos instrumentos, no cantamos, no escuchamos una música acorde con el material que habitualmente se utiliza para enseñar música. Ni siquiera cantamos una nana.

Los pedagogos y profesores de música en general se han invertido desde hace muchos años en centrar el aprendizaje en métodos amenos, creativos, juguetones, etc, etc… que están muy bien. Por eso les preguntamos…”¿y tú qué canción te gusta para poder buscarla y tocarla?”
Pero qué hacemos cuando un niño o niña nos manifiestan que la música preferida que escuchan está en un video juego…? o que está promovida por algún famoso youtuber?
Cómo creamos un lazo entre lo que le gusta al niño y las partituras que debería ir aprendiendo poco a poco… si en la cultura mediática general la mayoría de canciones populares no cuentan con más de tres tonos. Es decir, no es una cuestión de prejuicio, es una cuestión de la calidad y complejidad del material. Bastaría con analizar la melodía del repertorio infantil, por ejemplo de Los Payasos de la Tele (Gaby, Fofó y Miliki) para darnos cuenta que las melodías abarcaban por lo menos una octava y tenían incluso tensiones de séptimas… etc.

Sin dudas es un desafío. Poder crear la inquietud en las familias y las ganas de escuchar música en casa, acudir aunque sea una vez al año al teatro, al auditorio, a ver algo que no esté en el “canal del entretenimiento mediático”, ya que sino será muy difícil seguir contando con instrumentistas, cantantes y músicos de calidad.

Libros para el aprendizaje del canto

Si bien es imprescindible la clase presencial, ya sea individual o grupal, hay libros dedicados a la técnica del canto o la enseñanza del canto que son muy recomendables para tener como guía y despejar dudas.